21 LEUNAM EL VAMPIRO

© Manuel Peñafiel, Fotógrafo, Escritor y Documentalista Mexicano.

12/13/20256 min read

Desde que el mundo existe ha estado poblado por vampiros. La sangre es el combustible de la vida, y estos oscuros seres la han buscado para sobrevivir. Los vampiros se han disfrazado y ocultado entre las penumbras de la historia, han sobrevivido en todos los continentes, y conforme han transcurrido los siglos han evolucionado según las épocas, siempre manteniendo la discreción. Debido a las mutaciones, algunos vampiros ya no necesitaron hemoglobina succionada de gráciles cuellos femeninos en lujurioso abrazo. Leunam, vampiro del siglo veintiuno se alimentaba de las mujeres tomando de ellas su esencia. Si él permanecía prolongado tiempo privado de la compañía femenina lo acosaba la debilidad, sentía pesadez en sus músculos, parecía que sus huesos fuesen prendas escurridas en un tendedero, se le dificultaba moverse y pensar claramente, su alimento tenía que ser extraído de apetitosas hembras. Sin embargo, le costaba trabajo salir a seducirlas en el fondo era terriblemente tímido, si por él fuera conquistaría a cuanta hermosa muchacha se cruzara en su camino, pero la primera línea para abordarlas siempre era la más difícil. Tantas bellezas en las calles le provocaban dolorosa ansia, apetecía morder a todas. Contrariamente a los vampiros de antaño a los cuales les era imperativo volver a su lecho cuando apenas se anunciaba el alba bajo riesgo de morir en luminoso amanecer. Leunam el vampiro era capaz de llevar a cabo sus actividades diurnas, pero eso sí, jamás podía permanecer demasiado tiempo bajo el sol, astro hirviente que cada vez se asomaba más al planeta Tierra por el peligroso hoyo en la capa del ozono, además del calentamiento global. Este vampiro del cual me ocupo en esta narración, solía decir que después de la leche materna era el vodka la mejor bebida. Esta peculiar criatura no necesitaba de la compañía de los seres humanos, éstos le aburrían por estar llenos de actitudes y frases hechas. Además, no se podía llevar bien con los de su mismo sexo, los hombres se sentían incómodos con él, se les despertaba un afán de competencia que a Leunam le tenía sin cuidado. Muchos se intimidaban por su refinamiento y cultura, ignorando que en el fondo era un eterno adolescente, aburrido de la formalidad y la hipocresía. Por estas razones era que prefería la compañía de las féminas, le divertía el perfumado circo de su coquetería, las risas, aspavientos y caireles que conforman el variado paisaje de las mujeres, nerviosas y seductoras por naturaleza. Leunam se nutría de ellas.

1 Capullo, 1996 ©Manuel Peñafiel

2 La novia del vampiro, 1996 ©Manuel Peñafiel

Cuando se topaba con alguna que despertara su deseo, la abordaba de manera tal, que no se sintiera perturbada. Si la relación prosperaba, era lo suficientemente cuidadoso de mimarla con detalles, enviándole poemas escritos por él mismo, tal vez algún libro romántico con tréboles entre las insinuantes páginas. Y cuando la invitaba a algún refinado restaurante se encargaba de calibrar bien su ingenio, porque Leunam sabía de sobra que a las mujeres les gusta reír, así que con comentarios atinados les provocaba sonoras carcajadas, entonces el vampiro aspiraba hondo para que a su ser se metiera esa energía que fluye cuando una hembra goza. Leunam observaba aquellos blancos dientes, miraba como esa ancha boca se abría y entonces las besaba, su lengua se introducía por aquella rendija roja, en esos momentos les robaba parte de su espíritu. Al contacto con su beso de vampiro ocurría el sortilegio. Una mujer besada en medio de su propia risa, queda prendada del momento y quiere repetir el carnal espejismo de sentirse devorada con la alegría que trae la entrega espontánea. Leunam el vampiro tocaba ávidamente aquellos desnudos cuerpos, su tacto contenía hambriento pulso, sus dedos parecían reproducirse tal como carnívora enredadera, su abrazo era el de un arácnido, sabía dónde acariciarlas suavemente conociendo el momento de acometer cuando la flor está abierta e inundada de íntimo rocío. Mientras ellas dormitaban satisfechas, Leunam acechaba en la penumbra, él era capaz de asimilar aquel vapor energético que emana de los poros femeninos y de sus bocas entreabiertas aspiraba intangibles proteínas. Las cubría con el satinado embrujo de efímero seductor, con esto robustecía su goloso metabolismo. Jamás se había enamorado de alguna mujer madura, las encontraba con sus emociones disecadas, prefería la locuaz naturalidad, el espontáneo devaneo y la brusca provocación de las jóvenes. Cuando Leunam se hartaba de aquellas ninfas, las alejaba con su indiferencia, o astutamente propiciaba un desliz con algún conocido para que ellas al percatarse repudiadas se fueran con el otro. Leunam sabía que tarde que temprano partirían sus volátiles mozuelas. Aún así, continuaba buscando frescas aventuras para conjurar en su memoria aquellos irrepetibles movimientos, el estiramiento de sus largas piernas, las muecas de su boca al aplicarse el lápiz labial, el viene y va de sus tersas cabelleras, la fragancia de sus miembros en nervioso ajetreo cuando decían: ¡ Es tardísimo, en mi casa me van a matar !

3 Los corceles del vampiro1995 ©Manuel Peñafiel

Sin embargo, con los años después de tanto placer y angustia, pues toda conquista es espinado riesgo a perder el placer apetecido, Leunam se había convertido ya en cansado vampiro, siempre había sido ensombrecida ave aunque fuese primavera, en repetidas ocasiones se había preguntado por qué habría nacido así, y no como otros individuos que se sienten satifechos con la rutina cotidiana. Leunam en cambio, había sido experimentador orgásmico; desde temprana edad se prometió a sí mismo que probaría la mayor cantidad de beldades a su alcance. Las perseguiría, las cazaría, las desmembraría, las disfrutaría con todos sus sentidos para luego dejarlas ir; al principio lastimadas y confundidas, luego tal vez orgullosas de haber conocido a tan creativa criatura que con febril anhelo las esculpía talladas en el mármol del recuerdo.

Leunam decidió ayunar, sabía que si dejaba de acechar juveniles bocados, su fuerza disminuiría hasta convertirse en espectro con aroma a rancio coito. Ya no salió de su inmensa residencia, jamás volvió a descorrer las cortinas de los altos ventanales, se dedicó a alimentarse con las remembranzas que volaban en sus sueños, o tal vez su existencia había sido goloso espejismo, durante el cual mordió la carne de la vida, la masticó y saboreó hasta saciarse. Cierta noche en que la luna estaba raquíticamente pálida tal como el ánimo de Leunam; el vampiro sintió que su ocaso estaba cerca, moriría pronto por lo tanto, su bullente mente por fin hallaría reposo diseminada entre los cometas lánguidos y las estrellas nova. Aprovechando la escasa fuerza que le quedaba se dirigió al escritorio, encendió su computadora y espontáneamente oprimió las letras del teclado con el propósito de escribir una carta para prevenir a las ingenuas doncellas acerca de tipos como él, sin embargo, no tuvo tiempo, su exhausto organismo no se lo permitió, sus pensamientos se habían convertido en ávidos murciélagos volando hasta el confín de la imaginación. Leunam reunió aplomo y pesadamente se levantó de ahí, no deseaba fallecer encerrado entre las paredes de sus aposentos, esto iba contrario a su naturaleza. Sus temblorosas manos no podían hacer girar el pomo de la puerta, su final se acercaba, así que ansioso se arrojó por una ventana. Cayó falleciente sobre el césped. Su cuerpo comenzó a agrietarse, similar a voluptuoso cascarón, sus venas se endurecieron para luego quebrarse igual que fino cristal. De sus ojos salieron lágrimas, no de dolor sino de travesura, Leunam sabía que su vida había estado repleta de caricias. Con sus últimos momentos, el poeta moribundo aún fue capaz de arrancar un manojo de nocturnas flores y comenzó a masticarlas; la muerte lo sorprendió con sabor a pétalos.

De izquierda a derecha:

4 Seducción del inframundo, 1995 ©Manuel Peñafiel

5 Cola de novia, 1996 ©Manuel Peñafiel

6 Nupcias con la perversidad, 1995 ©Manuel Peñafiel

7 Esponsales del vampiro, 1996 ©Manuel Peñafiel

8 Eco, 1996 ©Manuel Peñafiel

9 Hada, 1996 ©Manuel Peñafiel

10 Hada crepuscular, 1996 ©Manuel Peñafiel

11 Dolos, 1996 ©Manuel Peñafiel

12 Inframundo del vampiro, 1996 ©Manuel Peñafiel

13 Poseída, 1996 ©Manuel Peñafiel

14 Medusa,1996 ©Manuel Peñafiel

15 Atrapadas por Leunam el vampiro, 1996 ©Manuel Peñafiel

16 Los dominios de Leunam el vampiro, 1996 ©Manuel Peñafiel

17 Leunam el vampiro brindando placer, 1996 ©Manuel Peñafiel

18 El tapiz del diablo, 1996 ©Manuel Peñafiel

19 Manuel Peñafiel Autorretrato, 2003

20 Ocaso de Leunam el vampiro, 1996 ©Manuel Peñafiel

Leunam el vampiro 吸血鬼のレウナム

マヌエル・ペニャフィエル作 甲佐瑞穂訳

遠い過去から、吸血鬼たちは地球の底に根を張り、静かに彷徨ってきた。彼らにとって生命の燃料である血液を求め、闇に身を潜めて歴史を生き抜いてきたのだ。時代とともに姿を変えながら、全ての大陸を巡り、生存の術を探り続ける彼ら。だが、その旅は決して容易ではなかった。彼らは常に警戒心を抱き、過去の影が再び彼らを捕らえることを恐れていた。

ある夜、突然の変化が訪れる。一部の吸血鬼たちは、女性の柔らかな首筋から血を吸う必要がなくなった。彼の名はレウナム。21世紀の吸血鬼として、彼は今もなお女性からそのエッセンスを求めていた。だが、彼が女性のそばを離れると、弱さが彼を襲う。筋肉は重く、骨は物干しに吊るされた洗濯物のように感じられ、動くことも考えることも困難になるのだ。食糧は優しい女性からの血だけであり、それ以外にはなかった。

はじめは外に出て女性を誘惑することは、彼にとって決して簡単ではなかった。彼は内心で恥ずかしがり屋であり、しかし生き延びるためには女性の血を求めざるを得なかった。もしも自分の思い通りになるのであれば、通りで出会う美しい少女たちをすべて征服したいと思っていたが、彼女たちに最初の一言を口にすることがいつも一番難しい瞬間だった。街中の美女たちを前にすると、彼は痛みを伴うほどの渇望を感じ、全てを噛みたくなる衝動に駆られた。

昔の吸血鬼たちが日の出が近づくと急いで寝床に戻らなければならなかったのとは違い、レウナムは昼間でも活動できた。しかし、長時間太陽の下にいることはできず、その光線は危険なオゾン層の穴から彼を脅かしていた。

彼は「母乳の次に最高の飲み物はウォッカだ」と呟く。人間の仲間を必要としない彼にとって、彼らは態度や決まり文句で満たされ、退屈な存在でしかなかった。同性の人々とも上手くやっていけなかった。男性たちは彼に対して競争心を抱くが、レウナムはそんなことには興味がなかった。多くの人々が彼の洗練された文化に恐れを抱いていたが、彼自身は形式ばかりの偽善にうんざりしていた永遠の若者だった

彼は女性を好んだ。女性のこびや笑い声、身振りやカールした髪が織りなす香り高いサーカスのような風景は、彼を楽しませ、自然と彼を魅了してやまなかった。そんな彼の日常は、いつしか吸血鬼の運命と渇望に翻弄される物語へと変わっていく。

月日が経ちレウナムは、女性たちから栄養を得ることに長けるようになった。欲望を掻き立てる魅力的な女性に出会うと、彼は慎重に接近し、彼女が不安を感じないよう心配りを忘れなかった。関係が深まるにつれ、彼は彼女を優しく甘やかし、自作の詩や四つ葉のクローバーを挟んだロマンチックな本を贈った。洗練されたレストランに招待する際には、ウィットに富んだ話題を準備し、彼女たちの心をつかんだ。

レウナムは女性たちが笑う姿が好きだった。彼は的確なコメントを投げかけ、彼女たちを大笑いさせ、そのエネルギーを深く吸い込むのだ。彼女たちの白い歯が見え、広い口が開く瞬間に、彼はその唇にキスをした。彼の舌が赤い裂け目に入ると、瞬時に彼女たちの魂の一部を奪い取る。吸血鬼のキスには魔法が宿り、笑いの中で彼は女性たちの心を奪い、再びその喜びを味わいたいと願っていた。

彼の名はレウナム。女性たちの裸の体に貪欲に触れ、その触覚には飢えた鼓動が宿っていた。彼の指は肉食植物のように増殖し、彼の抱擁は蜘蛛の糸のように絡みつく。彼は花が開く瞬間や、親密な露に満たされる場所を心得ており、優しく撫でることで彼女たちをさらに引き込んだ。彼女たちが満足して眠りに落ちると、レウナムは薄暗い部屋で待ち伏せ、女性から発散されるエネルギーを吸収した。彼の口は半開きで、無形のタンパク質を飲み込んでいく。

彼は成熟した女性には興味がなかった。彼女たちの感情は干からびていると感じ、魅力を感じなかった。代わりに、彼は若い女性たちの無邪気なおしゃべりや気まぐれな戯れに心を惹かれた。レウナムがこれらのニンフたちに飽きると、彼は無関心を装ったり、巧みに知り合いと浮気をさせたりして、彼女たちが自ら去るよう仕向けた。

彼は彼女たちがいずれ去ってしまうことを理解していたが、それでも新しい冒険を求め続けた。記憶に刻まれる独特の動き、長い脚の伸び、口紅を塗るときの口の動き、柔らかな髪の流れ、そして「もう遅すぎる!家で怒られちゃう!」と慌てる緊張した仕草を思い出しながら、彼はその瞬間を楽しんでいた。彼にとっては、それこそが永遠の渇望の象徴であり、心を満たす唯一の方法だった。レウナムは長い年月を経て、快楽と苦悩を繰り返し、欲情を満たすための征服が常に棘のように危険を伴うことを痛感していた。疲れ果て、陰鬱な気分に沈んでしまった彼は、たとえ春の訪れがあろうとも、その気分は変わることがなかった。何度も、なぜ自分がこんなふうに生まれたのか、なぜ他の人々のように日常の繰り返しに満足できないのか、自分の存在理由を問い続けた。

彼は官能の探求者であり、幼い頃から手の届く限りの美しさを追い求めてきた。彼女たちを追いかけ、狩り解体し、すべての感覚で享楽し、自由を与えた。最初は傷つき混乱していた彼女たちも、次第に彼の創造的な存在に出会えたことを誇りに思うかもしれないと、彼は密かに考えていた。レウナムはその情熱的な渇望で、彼女たちを記憶の大理石に彫刻したのだ。

しかし、彼は決意した。若い獲物を追い求めることをやめれば、彼の力が衰え、やがて古びた性交の香りを漂わせる幽霊になることを理解していた。彼は広大な宮殿から出ることをやめ、高窓のカーテンを開けることもなく、夢の中で飛び交う回想で栄養を摂ることに専念した。彼の存在自体が欲望の幻影であり、人生の肉を噛みしめ、味わい尽くして満足していたのかもしれない。

だが、彼の魂は痩せ細り、青白く輝いていた。吸血鬼としての彼は、自らの終焉が近づいていることを感じていた。彼はまもなく死に、その燃え盛る精神は静寂を見つけ、彗星や新星のように散らばることになるだろう。

残り少ない力を振り絞り、机に向かってコンピュータを起動させた。無垢な乙女たちに、自分のような男について警告する手紙を書こうと試みた。しかし、時間がなく、疲れ果てた体はそれを許さなかった。彼の思考は、想像の果てまで飛び交う貪欲なコウモリのようになっていた。

やがて、レウナムは勇気を振り絞り、重い足で立ち上がった。彼は部屋の壁に囲まれて死ぬことを望まなかった。それは彼の本質に反していた。震える手でドアノブを回すこともできず、彼の終焉が迫っていた。焦りを感じ、彼は窓から身を投げた。

芝生の上に倒れ込むと、彼の体は豊かな殻のようにひび割れ始め、血管は硬化して細かいガラスのように砕けた。目から涙が流れたが、それは痛みからではなく、人生の悪戯に対する涙だった。レウナムは、自分の人生が愛撫で満たされていたことを知っていた。

そして、最後の瞬間、死にゆく詩人は夜の花束を引きちぎり、咀嚼し始めた。死は彼に花びらの味とともに迎え入れ、彼はその甘美な感覚に包まれながら静かに幕を閉じた。

©Manuel Peñafiel - Fotógrafo, Escritor y Documentalista Mexicano.

El contenido literario y fotográfico de esta publicación está protegido por los Derechos de Autor, las Leyes de Propiedad Literaria y Leyes de Propiedad Intelectual, sin embargo, puede ser reproducido con fines didáctico - culturales mencionando el nombre de su autor Manuel Peñafiel y sus créditos por las fotografías; queda prohibido utilizarlo con fines de lucro. This publication is protected by Copyright, Literary Property Laws and Intellectual Property Laws. It can only be used for didactic and cultural purposes mentioning Manuel Peñafiel as the author and his credits for the photographs. It is strictly prohibited to use it for lucrative purposes.